llevo esta balanza tatuada desde 2016.

es el único tatuaje que tengo. y está en mi muñeca para recordarme a diario algo que a veces olvidamos:

buscar el equilibrio.

saber cuándo avanzar y cuándo parar.
cuándo insistir y cuándo soltar.

cuándo darlo todo y cuándo volver a una misma.

y si algo he aprendido estos últimos años es que la paz no aparece cuando todo está resuelto, sino cuando lo importante encuentra su lugar.

la clave no es tener más, sino en construir una vida que se parezca cada vez más a nosotros.

por eso el símbolo está en el medio:

el equilibrio no es tenerlo todo bajo control.

es saber volver al centro.